Las noticias llegadas de Venus son un soplo de aire fresco.

Tomado de

NYTimes.com/es

Cortesía para La Edición

Una imagen de Venus, hecha con datos registrados por la nave espacial japonesa Akatsuki en 2016. Tan cerca, tan similar y muy misterioso, el planeta sorprendió a los científicos con una firma química en sus nubes.PLANET-C Project Team/JAXA

Hace mucho que no escuchábamos a los científicos expresarse con tanto entusiasmo. No faltó quien, sin detenerse a saber más, quiso ver en el hallazgo una alternativa ante el desolador panorama en la Tierra.
Y es que, si miramos alrededor, podríamos sentir que las calamidades nos asfixian y que este planeta es cada vez más invivible: en la costa oeste de Estados Unidos los incendios son una vívida postal de un inminente futuro ardiente. En el Ártico, las condiciones del clima han dejado de ser de hielo, nevadas y permafrost constantes. En Costa Rica, un periodista que por casualidad se vio obligado a convertirse en agricultor, encontró en el cultivo de la pitahaya una solución para las estaciones cada vez más impredecibles.
En la política estadounidense, opina Diego Fonseca, la atmósfera no es mejor. Ahí lo que prevalece es “un aire contaminado, ominoso, irrespirable. Un virus que no mata por los pulmones sino que empobrece la vida pública”.
— Elda Cantú

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